
Unas bodas de plata que valen su peso en oro.
Mantener durante veinticinco años cualquier actividad en internet, ya de por sí, es una proeza. Desgraciadamente la red nos ha acostumbrado al corto y al mediano plazo. Nada dura demasiado, ni siquiera lo que funciona bien. Es el resultado de la filosofía «fracasa rápido», tan seguida en el Valle del Silicio.
Por el contrario, Antonio Cambronero y su Blogpocket encarnan la filosofía del «triunfa despacio» o, en expresión muy querida por Cela, «el que resiste, gana».
Capitanear un blog durante tantos años, coincidentes con las grandes tormentas que han azotado internet durante el último cuarto de siglo, refleja una gran pasión por un medio pequeño y modesto, como el blog, convertido en un laboratorio para experimentar los cambios y en una escuela, para difundirlos con generosidad.
La fuerza que genera la innovación es uno de los secretos de la pervivencia de Blogpocket. Cabalgar con gran pericia las olas producidas por las mutaciones de la red, durante tantas temporadas, es lo que ha convertido a Antonio Cambronero en el surfista mayor del reino.
A lo largo de estos años, algunos viejos roqueros de la blogosfera nos han dejado, otros muchos lo han dejado (o se están tomando un respiro), pero un puñado sigue dando guerra, en los antiguos o en los nuevos formatos, intentando que la red vuelva a ser, alguna vez, la casa de todos.
Brindamos por ti, capitán, y saludamos con gratitud el paso de la bandera ondeante de Blogpocket. Viento en popa y a toda vela.
Si no ves el prompt autocompletado o ves el de una ejecución anterior (o aparece la página de acceso), el texto ya está copiado. Solo pégalo.
En Blogpocket se promueve un uso ético y responsable de la IA

Deja una respuesta